03 abril 2025
Campus San Sebastián
El campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto acogió el 3 de abril la XXV Jornada de la Empresa Familiar. En esta Jornada, la Directora de la Cátedra, Cristina Aragón, destacó la labor desarrollada en este cuarto de siglo, donde más de 300 directivos y de 400 estudiantes se han formado en empresa familiar, 22 familias empresarias han sido galardonadas con el Premio Antonio Aranzábal y 25 casos de empresas familiares constituyen una de las mayores colecciones de casos de empresa familiar publicadas en abierto. Las colaboraciones de la Cátedra con Diputación Foral de Gipuzkoa, Rural Kutxa, AEFAME, Cámara de Comercio de Gipuzkoa, Orkestra, Instituto Vasco de Finanzas, Federación Mercantil de Gipuzkoa, Elkargi, y otros agentes e instituciones han permitido trasvasar conocimiento de la universidad a la sociedad y de la empresa a la universidad. Crear y transferir conocimiento ha sido el objetivo de sus más de 25 publicaciones y comunicaciones en congresos y más de 15 proyectos y tesis doctorales.
En esta edición, que tuvo como tema central “Celebrando 25 años de vínculos”, participaron: María Pilar Martínez Cosentino, Vicepresidenta Ejecutiva y miembro de la tercera generación de Grupo Cosentino; Félix Lascaray Palacios, Director General y miembro de la sexta generación de Lea Lascaray e Ignacio Rivera Quintana, Presidente y miembro de la cuarta generación de Grupo Hijos de Rivera, además de Presidente del Instituto de la Empresa Familiar.
Cerca de 200 personas se reunieron en Deusto con ocasión del aniversario y entre ellas, la representación institucional fue alta. A la Jornada asistieron Unai Andueza, Diputado de Promoción Económica y Proyectos Estratégicos, de la Diputación Foral de Gipuzkoa; y en el terreno de las asociaciones empresariales, estuvieron presentes Gaizka Zulaika Director de AEFAME , Zenon Vázquez (Elkargi) y José Miguel Lanzagorta, Presidente de AEFAME, entre otros.
También la Universidad de Deusto subrayó la importancia de esta efeméride con la presencia de Juan José Etxeberria SJ., rector de la Universidad, Xabier Riezu y Victor Urcelay, vicerrectores y Álvaro de la Rica, decano de Deusto Business School. El evento fue también el marco de la entrega por parte de la Universidad de Deusto de un galardón a la Fundación Antonio Aranzábal en agradecimiento por su audacia, impulso y fidelidad.
Muchos fueron los empresarios y directivos que quisieron también acompañar a la escuela de negocios y a la familia Aranzábal en esta celebración. Una muestra de ellos, Javier Ormazabal (Grupo Velatia), Guillermo de Aranzábal (Grupo La Rioja Alta, SA), María Luisa Guibert (Algeposa) y Nuria Lekue (Estaciones de Servicio Galindo) dejaron su testimonio, junto con alumnos, patronos, directivos e instituciones aliadas, en el video conmemorativo del 25 aniversario.
Jesús Guibert Azcue galardonado a título póstumo con el “Premio Antonio Aranzábal al empresario emprendedor 2025” por su labor en Marcial Ucin.
La Fundación Antonio Aranzábal entregó el jueves 3 de abril el “Premio Antonio Aranzábal”, que en esta ocasión recayó en Jesús Guibert Azcue. Con este acto, la Fundación reconoce la trayectoria personal y profesional de este empresario que, con espíritu emprendedor y desde una fuerte vocación de servicio a la empresa y a la comunidad, ha sabido consolidar el proyecto empresarial.
En el ámbito profesional, gracias a su inteligencia, a su talante emprendedor e innovador y a su gran capacidad de trabajo y tesón, consiguió con sus familiares que Marcial Ucín fuese una de las fábricas con tecnología más avanzada del País Vasco, una siderurgia con nombre propio y con gran proyección. La empresa, que desarrolló una expansión geográfica a nivel nacional e internacional, fue el germen del Grupo Marcial Ucín, que englobaba a las plantas de Corrugados Azpeitia, Corrugados Lasao y Corrugados Getafe, así como la planta ADA de Bayona y la de Esteban Orbegozo en Zumarraga. Por todo ello, es considerado un referente en el sector industrial de Gipuzkoa.
En lo personal, la Fundación Antonio Aranzábal quiso destacar también su carácter humano. Hombre de profundas creencias y muy religioso, fue en su espiritualidad donde encontró fortaleza en algunos de los momentos más difíciles de su vida, como el secuestro de ETA a los 55 años. Hombre discreto, de pocas palabras y de gran calidad humana, su trayectoria humana y profesional ha dejado un legado de gran calado en su familia.
Recogió el premio su hija, Maria Luisa Guibert, quien dedicó unas palabras de agradecimiento a la Fundación y de recuerdo emotivo a su padre.